Blog de lo paranormal
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miércoles, 13 de marzo de 2019
miércoles, 24 de junio de 2015
martes, 27 de mayo de 2014
LOLITA SLAVE TOY (creepypasta de la deep web)
Yo creo Esclavas Lolita de juguete. En caso de que no sepan a qué me refiero, es muy simple: Transformo chicas jóvenes en juguetes sexuales fácilmente manejables. Eso. Ellas no pueden escapar, resistirse, ni decir algo; ellas solo están ahí para tu diversión sádica. ¿Curioso del porqué?
Soy un cirujano viviendo en uno de esos países en las periferias del este europeo. Una sociedad bastante ruda, la pobreza es enorme y a menos que tengas dinero y conecciones, estás cagado. No es necesario decir que yo tengo ambas. También tenemos hermosas mujeres aquí, los países del este europeo son bien conocidos por eso. Afortunadamente (para mí), algunas de estas chicas ya no tienen parientes o familiares y viven en orfanatos. Yo no llamaría a eso vivir, es increíble lo que encontrarás ahí. Algunas chicas muy jóvenes tienen suerte y son adoptadas, pero a la edad de 8 o 9 ya son muy grandes. Algunas de las niñas más lindas son vendidas para prostituirse y podrías considerarlo suerte también; en vez de desaparecer lentamente en la mugre y la pobreza. Yo compro algunas chicas. Generalmente, tomo las más atractivas que rondean los 9 y 10 años, antes que comiencen su pubertad. El orfanato coopera bastante, están alegres de tener una boca menos que alimentar. De la misma forma, aceptan mis donaciones para ellas.Nunca preguntan y yo nunca divulgo nada. Ellos saben que soy cirujano; probablemente piensan que hago algunos experimentos con las chicas o cortar sus órganos para después venderlos. Pero no, encuentro un negocio mucho más rentable; transformo a las chicas en juguetes sexuales. Puedes ordenar una Juguete Sexual Lolita si quieres. No son baratas; cobro entre 30.000 y 40.000 dólares por un juguete. Eso no toma en cuenta los gastos de envío. Pero tendrás una Juguete Sexual Lolita que te satisfará por muchos años, ella es como una muñeca, ¡pero con vida!
Déjame decirte cómo logro que una joven niña de orfanato se haga una muñeca viviente. Cuando he encontrado una chica nueva y apropiada, pediré al orfanato que la vengan a dejar a mi villa. Ella llegará desnuda, atada y con los ojos vendados. Después de una breve inspección y un chequeo médico la llevaré a la clínica especial de mi villa. Después la limpiaré profundamente. Estas chicas son sucias, realmente apestan; no han visto un baño en años y son muy descuidadas. Cuando está finalmente limpia la pondré en una camilla y le daré una inyección que la hará dormir.
Le crearé una nueva identidad y le daré un nuevo nombre – No conozco los nombres reales de las chicas, solo sé su edad y es todo lo que necesito. En el orfanato, cualquier dato de ella será destruido. Nunca existió. Ahora su existencia será la de un mero juguete. Tengo un trío de Esclavas Lolita de juguete; Dasha, que tiene 11 años y está en la etapa final de su transformación; Tanya, que ahora tiene 12 años, 2 años desde que la creé; y Luda, que tiene 14 años y un embarazo de 4 meses.
La mañana siguiente es la gran operación. La chica aún estará durmiendo debido al anestésico de la noche anterior. La pondré en la mesa quirúrgica y le administraré más anestésicos para la operación. De modo que si te estás preguntando porqué mi Juguete Sexual Lolita no se resistirá ni se irá; muy simple: ¡Le amputo piernas y brazos! Le amputaré los brazos hasta los codos y sus piernas hasta las rodillas. Fácil, ¿no? Esta chica jamás se arrancará de ti…
Para ella esta es una operación muy pesada y probablemente el paso más crítico en el proceso de transformación. Pero la mayoría de las veces sobreviven.
Ya no estoy dejando a las chicas con muñones en brazos y piernas. Les adjunto una barra de metal de 5 cm. al hueso de sus brazos y piernas antes de coser las heridas. El otro extremo de la barra metálica tiene una rosca de tornillo a la que se puede adjuntar una junta tórica. ¡Cuando esté lista, podrás asegurarla con una cadena, o candado, a cualquier objeto que quieras! Mi Tanya y Luda normalmente tienen una cadena pegada a la espalda, encajada con ambas juntas tóricas en los muñones de sus brazos. Eso mantendrá sus brazos muy bien pegados a su cuerpo.
Al principio debes cuidar mucho de las heridas en los muñones, para prevenir infecciones. Una vez que la herida haya sanado completamente, pondré silicona encima del muñón. Esto va cubierto por terciopelo blanco y se ve muy dulce, a pesar de las crueles juntas tóricas al fin de lo que les queda de brazos y piernas. Después de unos pocos meses, cuando las piernas y brazos se han recuperado completamente, puedes poner algo más de presión en las juntas tóricas. Yo comencé hace un año colgando a Tanya y Luda de sus brazos y piernas desde el techo. Es un muy interesante decorado para tu cuarto: ¡una Lolita desnuda colgando de tu techo! Y es bastante agradable usar su vagina o boca cuando está colgando de esa forma.
Pero antes de eso hay un largo camino por recorrer. La operación no está lista amputando sus brazos y piernas. Después también cortaré sus cuerdas vocales, así no podrá volver a hablar o incluso hacer sonidos. Además, le removeré los dientes. Hecho esto, le implanto una capa de silicona con una capa más delgada en sus mandíbulas. Ella aún podrá chupar penes, pero no podrá mascártelo. De hecho, es muy agradable cuando ella intenta mordértela un poco; las capas superiores te dan algo parecido a un masaje.
El implante de silicona es absolutamente necesario, sino su boca parecería la de una abuela desdentada. Esto la mantendrá bella. Para mantener su boca en buena forma, usará una mordaza la mayor parte del tiempo. Esto puede sonar obsoleto, porque corté sus cuerdas vocales y no podrá hablar de ninguna manera, pero es un tema estético. Simplemente, una chica amordazada se ve bien y no necesita de su boca para cosas que no sean alimentación, bebida o culear.
Una vez que la operación esté lista, le daré a la chica una o dos semanas para recuperarse y dejar que las heridas sanen. Después comenzará su entrenamiento.
Ella ya no es una chica ordinaria, sino que un juguete y tiene muchas cosas por aprender. Ya que no tiene dientes, no puede comer. Debe ser alimentada como un bebé. Yo lo hago una vez al día con una mamadera y fórmula de infantes, porque contiene todos las vitaminas y minerales. No le daré más de lo necesario; no quiero que engorde, porque ya no puede moverse. Debes cuidar de eso.
Ella bebe una mamadera llena de agua, té o limonada tres o cuatro veces al día, así que consume al menos 2 litros de agua por día. Eso es suficiente para mantenerla saludable. Al principio, pondré la botella en la boca, pero pronto solo dejaré la botella junto a ella, de forma que tendrá que ponérsela en la boca ella misma. Toma algo de práctica que logre poner la botella en su boca, ya que no tiene brazos, pero eventualmente lo hará y beberá. Cuando lo haga, le vendaré los ojos antes de que tome la botella; antes de que su entrenamiento haya finalizado debe encontrar la botella y beber de ella, sin ver.
La comida y la bebida se devuelven, así que la llevo al baño unas veces al día. Como no se puede mover, debes levantarla y llevarla al baño. Cuando estoy haciendo negocios, pongo un cateter en su tracto urinario. Ya que no come mucho, tampoco caga mucho.
Aunque ya no puede hablar, aún me puedo comunicar con ella para enseñarle cosas elementales. Le enseñaré a dar un mamón apropiado, le enseñaré a disfrutar el sexo cuando su clítoris y labios vaginales sean estimulados con un vibrador. También le enseñaré qué significa ser una esclava. Le azotaré la vagina todos los días, mientras uso un vibrador, de modo que ella en algún punto no podrá discriminar entre dolor y placer. Pondré pinzas y colgadores en sus pezones y labios vaginales, los que también estiraré. Intensificaré su entrenamiento cuando le ponga más y más agujas en la vagina. También usaré cera caliente, su clítoris será torturado con agujas, su vagina será electrocutada y atada con hilos. Tendrá que soportar cualquier forma posible de tortura antes que siga con la próxima etapa de su transformación. En esta fase estará la mayor parte del tiempo con los ojos vendados, pero cuidaré de que también pueda ver cómo la torturo. Tengo una cámara corriendo casi siempre, así que tendrá que ver su propia tortura y otras películas realmente hardcore, al menos una hora por día.
En algún punto, no solo será una esclava física, sino también mental. Su mente ya no resiste, se ha vuelto totalmente sumisa. Entonces haré las últimas modificaciones para hacerla una Esclava de juguete. Ella ya está inmovilizada y discapacitada para comunicarse, ya que no puede hablar. Hasta ahora puede ver y oír, no estaba completamente privada sensorialmente. Una verdadera esclava no puede moverse, hablar, ver u oír, solo sentir.u
Antes de privarla de sus últimos sentidos, le doy una leve anestesia. Después pongo audífonos en sus orejas y programo ruidos extremadamente fuertes que duran varias horas. Esto será suficiente para dañar su audición lo suficiente como para que no vuelva a escuchar. Como un toque final, trataré sus ojos con un láser. Ella no será completamente ciega. Mi Tanya y Luda aún reaccionan a luces fuertes y supongo que aún pueden ver sombras tenues, pero no pueden reconocer nada y casi están sordas. De cualqier forma, vendo sus ojos la mayor parte del tiempo, pero eso es por gusto personal. Están completamente paralizadas, ni siquiera hacen ruidos cuando las torturo. Solo puedo notar que sufren dolor por las reacciones de su cuerpo, la respiración agitada y la expresión de su rostro.
Cuando se haya recuperado de esto, estará transformada en un pequeño juguete indefenso listo para la venta. Son fáciles de cuidar; solo un poco de comida y otro de cuidado (limpieza diaria). Están inmovilizadas, puedes juntarlas a cualquier objeto e incluso “decorar” a costa de ellas. No pueden hablar, oír o ver; están completamente privadas sensorialmente. Las Esclavas de Juguete que están a la venta aún son vírgenes y recién están entrando a la pubertad. De todos modos, están bien entrenadas para el sexo oral y han sido fuertemente torturadas y abusadas. Pueden embarazarse, así que la anticoncepción es aconsejada, a menos que quieras disfrutar de una esclava de juguete
lunes, 26 de mayo de 2014
BIENVENIDO AL CLUB DEL SIDA
Existe un relato,o una leyenda urbana quizas ,o quizas sucedio? en realidad esta es la historia.
Juan era un hombre casado,con dos hijos,el tipico padre de familia.Un dia tuvo que desplazarse a una convencion de trabajo, lejos de la ciudad.En algunas ocasiones tenia que hacer acto de precensia en congresos y expocisiones para conseguir nuevos clientes.En esta ocasion viajo junto a otros compañeros a una ciudad que se desconoce.
Como sucede en estas convenciones,juan acudio a la salida del congreso a una cena con los compañeros y con algunos conocidos clientes.Despues de la cena acudio a una sala de fiestas a tomar la ultima copa. Estando en la barra vio aparecer a una chica guapisima,de las chicas que no suelen verse muy a menudo.Todo el mundo quedo maravillado por su bellesa,pues no solo tenia un rostro precioso,sino que su cuerpo era perfecto . Al parecer la chica venia sola y parecia algo triste. Ella se acerco a la barra donde estaban Juan y pidio una copa.
Sus miradas se cruzaron y una leve sonrisa dio pie a cuatro palabras de cortesia. juan no era de los tipicos hombres que intenta seducir a las mujeres de forma descarada. El simplemente queria conversar con esa preciosa mujer. Empezaron a reir, se contaron sus vidas y los vasos vacios iban acomulandose en la mesa.
Juan,seducido por tan maravillosa chica le ofrecio tomar la ultima copa en el bar del hotel donde se estaba Hospedando.Ella acepto con una mirada de complicidad.como era de esperar juan y la chica misteriosa pasaron la noche juntos.
Cuenta el relato que se dejaron llevar por los instintos mas carnales,sin pensar, sin tomar precauciones,puro instinto sexual.
Al dia siguiente juan abrio los ojos y vio que la chica no se encontraba a su lado.se levanto con los ojos entre abiertos y un leve dolor de cabeza por los efectos del alcohol. Juan fue al baño para ver si la preciosa chica estaba en el.
Fue cuando juan vio que el espejo del baño habia un texto escrito con pinta labios.
Juan cayo al suelo,palido, con cara de terror, un grito de miedo surgio su ser. Pero ¿Que texto habia escrito
en el espejo del baño?
BIENVENIDO AL CLUB DEL SIDA!!!
Escalofriante no? si quieren mas entren a mi canal de youtube y el link aqui y no se olviden de comentar y decirme lo que piensa de la leyenda,hasta la proxima
link:https://www.youtube.com/user/EstefaniGC1
NUEVA LEYENDA PRONTO.
Hola chicos y chicas,Otra ves volvi despues de unos meses de avandono en mi blog y les vengo a traer esta leyenda urbana,del club del sida, aprovecho para decir que es una leyenda urbana no admito si es leyenda o realidad eso se los dejo a ustedes, Tambien les digo que el contenido o la leyenda no es originalmente Mia para que no me pregunten si me la invente,para mas historias y leyendas visiten mi canal de youtube,sin nada mas empesemos.
Link :https://www.youtube.com/user/EstefaniGC1
El club del sida.
Link :https://www.youtube.com/user/EstefaniGC1
El club del sida.
martes, 7 de enero de 2014
Oscuridad
Todo comenzó cuando me mudé a mi nueva casa. Sí, es un poco trillado. Créanme, lo sé, pero es lo que pasó. Nunca había experimentado nada sobrenatural antes y, aunque tenía interés por ello, nunca esperé que realmente me sucediera algo.
Conseguí rentar la casa a un muy bajo precio. No le di importancia porque era una casa vieja, ni tampoco estaba ubicada en el mejor de los vecindarios, así que supuse que era un buen trato. Luego de trasladar mis cosas, todo marchó bien por un tiempo.
No recuerdo cuándo fue exactamente que comenzó porque para ese tiempo no era nada grave. A veces dejaba la luz de la cocina o del baño encendida y al volver la encontraba apagada. Sinceramente, pensaba que tan sólo me había olvidado de que la había apagado antes de irme. Luego de un tiempo comenzó a intrigarme, y empecé a dejar una que otra luz encendida deliberadamente. A veces, nada sucedía. A veces, encontraba las luces apagadas cuando regresaba.
Para ese momento ya pensaba que algo andaba mal. No estaba asustado, sino confundido. Pensaba que quizás le pasaba algo a la corriente eléctrica. Comencé a dejar luces encendidas con mayor frecuencia porque creí que me ayudaría a identificar el motivo por el que se apagaban aleatoriamente. Entonces la situación tomó un curso distinto.
La primera vez que recuerdo que pasó algo extraño fue cuando dejé encendidas la luz de la cocina y de la sala antes de ir a dormir. Esa noche fui despertado por un gruñido profundo y estrepitoso que provenía de la cocina. Recuerdo que desperté creyendo que había algún animal en la casa. Desde mi cuarto se puede ver al final del pasillo la sala que está al lado de la cocina; noté que la luz en la sala se había atenuado, como si alguien hubiese apagado el interruptor de la cocina. Se escuchó otro gruñido, esta vez desde la sala, y casi grito al creer ver algo al final del pasillo antes de que la luz de la sala se apagase; aunque no pude distinguir lo que era. Simplemente se veía como algo parecido a una sombra, en realidad no me importaba, era presa del pánico. Me tiré de la cama hacia el interruptor de la luz, creyendo que alguien estaba en mi cuarto y se estaba preparando para hacerme daño.
Nada. No había nadie en mi cuarto. Dejé escapar un leve suspiro y luego caminé lentamente hacia la sala. Una vez que llegué al final del pasillo, prácticamente me abalancé contra el interruptor para encender la luz. De nuevo, nada. La cocina seguía, y, de nuevo, ¡nada!
Estaba comenzando a creer que lo había soñado todo cuando iba a apagar el interruptor de la luz de la cocina, pero me detuve. Soy un adulto, pero tenía miedo de apagar el interruptor. Y lo voy a admitir, esa noche dormí con todas las luces de la casa encendidas.
Ése fue un error.
Cuando desperté a la mañana siguiente, todas las luces estaban apagadas de nuevo. Quise levantarme de la cama, y di un quejido porque me sentía adolorido. Aparté las sábanas para descubrir largas marcas rojas a lo largo de mis piernas y brazos. Parecía como que si algo me hubiese aruñado mientras dormía. Eso me horrorizó, pero no tanto como cuando vi lo que había pasado.
Cada luz que dejé encendida estaba rota. Cada bombilla que estaba encendida la noche anterior estaba hecha añicos, cada lámpara estaba caída y destrozada. Se me cortó la respiración en tanto miraba alrededor. Algo terrible estaba sucediendo ahí, y alguien intentó… bueno, me hizo algo mientras dormía. Pedí el día libre en el trabajo e inmediatamente fui a reemplazar las bombillas.
No sabía qué hacer luego de eso. Consideré irme de la casa, pero —y sé que probablemente sonará estúpido— ésa era mi casa. Era la primera vez que vivía separado de mi familia y ésa era mi casa. No me podía dar por vencido. Así que… me quedé.
Incluso cuando se puso peor.
Aunque estaba comenzando a tenerle pánico a la oscuridad, no podía dormir con la luz de mi cuarto encendida. Dejaba otras luces encendidas, como la del pasillo o la de la sala, que iluminaban lo suficiente como para que pudiera ver bien en mi cuarto. Y, casi todas los días, despertaba a la mitad de la noche por un gruñido o el sonido de algo merodeando la sala, y luego las luces se apagaban. No quería ir a ver. Me aterrorizaba la idea de compartir el mismo espacio con lo que fuese que estuviera ahí. Así que me acurrucaba en mi cama y rezaba para que nunca se acercara.
Una noche, luego de que esto estuviera pasando por un tiempo, me harté. Compré una pistola y encendí cada luz de la casa. Luego me senté en el medio de la sala con el arma en mi regazo y un bate de béisbol a mi lado. Esperé. No pasó nada por mucho tiempo, pero alrededor de las dos de la madrugada comencé a escucharlo. Curiosamente, estaba detrás de mí. Me giré y eché un vistazo hacia mi habitación, y pude escuchar ese familiar gruñido. Tragué saliva y tomé la pistola con una mano y el bate con la otra, y lentamente empecé a caminar para poder visualizar mejor mi cuarto. Cuando empezaba a ver la cama, escuché un ruido sordo seguido de un rugido inhumano. Yo, siendo el hombre valiente que era, di un salto hacia atrás y me alejé del pasillo. Quería terminar con eso de una vez por todas, ¡pero por Dios que no quería confrontar a esa cosa! Podía escuchar el sonido de mis pertenencias siendo rasgadas y apaleadas, y no sé cómo fue que lo capté, pero pude escuchar un leve clic. Y luego nada. Lentamente, volví a echar un vistazo a mi cuarto desde el pasillo y la luz estaba apagada de nuevo. Tomé aire y seguí caminando, con mis armas listas.
Al llegar a mi cuarto y encender el interruptor de la luz, di un grito ahogado. Mi cama estaba completamente arruinada, partida por la mitad. Fue como si un animal hubiera saltado en ella y simplemente la hubiera hecho pedazos. Me acerqué para ver la condición del resto de mi cuarto y sólo me quedé ahí pasmado por quién sabe cuánto. No fue hasta que escuché el sonido del familiar gruñido que me di la vuelta. Parado a un lado de mi puerta, junto al interruptor de la luz, fue cuando finalmente lo vi.
Era un hombre, un hombre caucásico y mugriento con un cuerpo sumamente lacerado, parecía que había sido el juguete de un oso. Estaba demasiado sorprendido como para alzar mis armas. Me miró fijamente sólo por un momento, y luego… apagó la luz. Grité. Ni siquiera siento pena de admitirlo. Grité y salí corriendo, no me importó que hubiera un… hombre… ahí parado. Pasé corriendo por donde lo había visto, sacudiendo mi bate como un maniático. Casi rompo el marco de la puerta en lo que corría hacia la seguridad de la luz del pasillo. Luego de un momento me di la vuelta, a tiempo para verlo parado de nuevo al lado del interruptor de la luz. Apagó la del pasillo también. Para entonces, ya no quería enfrentarlo; quería estar a salvo. Irrumpí en la sala y no me detuve hasta llegar a la claridad de la cocina.
Escuché el ruido de gruñidos y rasguños desde todas las direcciones y entonces supe que iba a regresar. Me giré, para ver de nuevo el pútrido y magullado cadáver de un hombre bajar el interruptor de la luz con su dedo roto, dejándome entre la terrorífica oscuridad. Me precipité a la sala.
Ésa sería mi última parada. Tenía que enfrentarlo ahí. Me fui acercando a la lámpara de la mesita que era mi última línea de defensa. Esperé a que viniera a apagarla, pero… nunca lo hizo. Miré alrededor y… silencio. Nada más que silencio. Entonces me volteé a ver el brillo esperanzador de la lámpara que se rehusaba a ceder. De un momento a otro me encontraba riendo, una risa frenética pero vivaz, y pensaba que todo había terminado. Me acerqué todavía más y juro que casi abrazo a esa lámpara.
Hasta que lo oí. Primero escuché el gruñido provenir no desde detrás de mí, sino desde enfrente. De la lámpara. Mis ojos se agrandaron y me le quedé viendo mientras la luz se intensificaba. Retrocedí y, no sé lo que pasó, pero creo que tropecé con algo. Lo siguiente que recuerdo es que estaba de espaldas sobre el suelo viendo esa luz brillante e intensa. Ya no era reconfortante; sólo caliente y pesada y brillante… pensé que me iba a calcinar. Y entonces sucedió.
No tengo palabras para describir lo que surgió de la luz de esa lámpara. Era horrible, retorcido y lleno de ira. Pero sé que nunca olvidaré sus ojos: brillantes, calientes, blancos… dos círculos resplandecientes de malicia pura. Me odiaba. Odiaba todo sobre mí; y no sólo a mí, nos odiaba a todos, a cada ser humano. E iba a atacar a lo que tuviera enfrente. A mí. No sé cómo es que supe esto, pero… lo supe. Se abalanzó contra mí y me preparé para una muerte dolorosa.
CLIC.
La luz se apagó. Una vez más, oscuridad. Me quedé en el suelo por varios minutos, permitiéndole a mis ojos acostumbrarse sin despegar la mirada de donde estaba mi lámpara. Conforme pasaban los segundos, empecé a distinguirlo. Ese cuerpo magullado parado junto a la lámpara, con una mano en el interruptor mientras me miraba.
Entonces lo comprendí. Comprendí lo que significaba todo lo que había pasado. El hombre retiró su mano de la lámpara y apuntó su dedo roto hacia ella, moviendo su cabeza de un lado a otro. Sólo pude responder asintiendo.
No era él quien trataba de hacerme daño. Todo ese tiempo, todas esas veces, él estaba tratando de protegerme. La criatura sólo podía aparecer en la luz, y ese hombre había estado tratando de mantenerme a salvo. No quería que nadie más repitiese sus errores.
Me mudé ese mismo día y nunca miré atrás. Lo que sea que fuese, estaba confinado a esa casa, y, hasta el día de hoy, nada ha vuelto a surgir de ninguna fuente de luz. Sin embargo, esa cosa siempre permanecerá grabada en mi mente. Cada noche en mi nuevo apartamento tengo el hábito de recorrer los cuartos, cerciorándome de que cada luz esté apagada, cada cortina cerrada, y me cubro de silenciosa, reconfortante y absoluta oscuridad.
viernes, 3 de enero de 2014
EL CODIGO MORSE
Al menos hasta donde me daba cuenta, nunca había tenido experiencias sobrenaturales, ni paranormales, ni siquiera coincidencias sospechosas, nada; todo seguía su ritmo natural y completamente explicable. Era un fiel católico y servía en mi parroquia local, así que en cierta parte, estaba dentro de mis creencias la probabilidad de que aquí, en este momento, demonios y criaturas del Infierno estuvieran haciendo de las suyas; pero era esa misma doctrina la que me decía que Dios nos protegía de las intenciones de esas bestias.
Dicho esto, dejo claro que lo que les voy a contar es una situación desconocida para mí. Nunca me imaginé que yo estuviera platicando esto, fue un golpe duro a mi escepticismo.
Vivo en Ciudad Juárez. Para los que no frecuentan las noticias, mi ciudad alguna vez fue la más violenta del mundo, incluso por encima de las zonas de guerra del Medio Oriente. En el apogeo de las matanzas y secuestros, mis padres no me dejaban salir mucho, nada de fiestas, ni antros, ni andarme solo en el coche por la noche. Pasaba mucho tiempo en mi casa.
Mi hogar es un complejo de dos pisos, construido sobre 160 metros cuadrados de suelo; no es muy grande, pero es un buen lugar para vivir. Cuando llego de la escuela la casa está sola y la comida está hecha. Me pongo a almorzar en la mesa y cuando me dan las tres de la tarde, subo a mi cuarto a dormir un rato (por un rato me refiero a casi un periodo de hibernación para un oso salvaje).
En mi casa, el techo “hace ruido”. Es muy fuerte como para ser pisadas de algún ave, parece como piedras de regular tamaño que llueven sobre mi techo. Siempre he pensado que son los ductos de ventilación comprimiéndose por el frío o expandiéndose por el calor. Estos sonidos son más regulares durante el día, y más cuando voy a tomar una siesta, pero nunca les había dado importancia.
Hace poco en la iglesia me enseñaron el código morse, nos trajeron un ciego moribundo que no sabía leer braille, pero sabía el código morse, entonces para comunicarnos con él a algunos miembros de la comunidad nos encargaron aprender el código. Este hombre se comunicaba a través de las vibraciones que producían los golpes empleados en dicha codificación, nuestro objetivo era enseñarle la palabra de Dios en este lenguaje. Dicen que es muy difícil de aprender; suponiendo que todos empezarían por dominar el abecedario, yo quise empezar por los números.
Los números constan de dos golpes, existe el golpe largo y el golpe corto. Realmente, a diferencia de lo que nos dijeron, fue muy sencillo aprenderme la numeración en código morse.
Ya que estaba de vacaciones, pasaba todavía más tiempo en casa y tomaba siestas regularmente. Estaba acostado en mi cama, preparado para descansar un rato, cuando el techo comenzó a hacer ruidos. Fueron cerca de treinta golpes seguidos cada cinco minutos, pero cuando les presté atención más detenidamente, me percaté de que era código morse.
Todos eran números, el primero era 1, luego 2, después 0, después 1, 2, 0, 1, 2.
¿12012012? ¿Qué podía significar eso? Me temo que no creía que se tratara de algo sobrenatural, simplemente el techo haciendo ruidos. Me levanté de mi siesta y mi hermana y mi mamá ya habían llegado a la casa. Tengo una buena relación con toda mi familia, somos muy unidos, no le hacemos daño a nadie. Regularmente llevamos despensa a la iglesia para que la distribuyan a las comunidades menos privilegiadas, somos buenas personas.
Como ya dije, estaba de vacaciones, así que me iba a acostar hasta tarde. Todos ya estaban dormidos pero yo estaba jugando Starcraft en mi computadora, hasta que de repente escuché un golpeteo en el techo. Lo escuché atentamente por un rato y se trataba de otra secuencia de treinta golpes, de nuevo eran números en código morse: 1, 8, 0, 4, 2, 0, 1, 2.
¿Sería otra magnífica coincidencia? Mi escepticismo no me permitió pensar más allá.
Cuando me fui a dormir, algo me levantó a la mitad de la noche; se me hizo completamente fuera de lugar porque yo tengo un sueño constante ininterrumpido. Bajé al primer piso a tomar agua y sucedió algo extraño, parecía que algo estaba dentro de mi refrigerador y quería salir. Golpeaba la puerta ligeramente, conté los golpes, eran treinta, y de nuevo en clave morse. Mandaban este mensaje: 1, 3, 1, 1, 2, 0, 1, 2.
13112012… Para este punto seguía pensando, bueno, quería seguir pensando que todo era por azares del destino, efectos acústicos perfectamente explicables, a los cuales no debía de temer. Conservé la calma y me dije a mí mismo la célebre frase de Santa Teresa de Jesús, la cual me sé de memoria desde niño: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta”.
Abrí la puerta de mi refrigerador lentamente, tal vez algún animal se escabulló dentro. Sólo con abrir un poco la puerta se filtró un aroma desde el interior del aparato que casi me revienta los vasos sanguíneos nasales; era como carne podrida, quemada, como la de un animal muerto. Revisé todos los recipientes en donde mi mama guardaba comida y todo estaba en perfecto estado. Estaba seguro de que la procedencia del olor no podía ser otra que el refrigerador, pero no encontré nada.
Cerré el refrigerador y me percaté de que la estufa estaba encendida. El fuerte olor a gas penetró mi olfato, no tenía ni la menor idea de cuánto tiempo estuvo encendida, pero cuando bajé al primer piso no percibí el olor a gas. Lo apagué sin hacerme más preguntas.
Un poco confundido regresé a mi cuarto, y por alguna razón, mi computadora estaba prendida, cuando estaba completamente seguro de que la había apagado. Ya no podía engañarme más, algo fuera de lo normal estaba sucediendo dentro de mi casa. Simplemente me encomendé a Dios y recé unas cuantas Ave Marias, lo que me tranquilizó un poco, pero de igual manera sentía miedo, mucho miedo, no podía creer que esas cosas pudieran sucederle a personas como yo, tan devotas a su fe.
Google Chrome estaba abierto, con tres páginas diferentes en las pestañas. Eran notas de periódico virtuales. La fecha de la primera nota era el 12 de enero del 2012… 12012012, entendí por dónde iba todo. La nota hablaba de un hombre que mató a su familia asfixiándola con gas. Cuando llegó la policía, los cuerpos tenían casi tres semanas en descomposición, apestaban y las moscas sobrevolaban las bolsas en los que estaban envueltos. Dicho asesino se suicidó después de cometer el crimen.
Éste es el link de la página:
http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/hombre-mata-a-su-familia-y-se-suicida-con-gas
La segunda nota estaba fechada el 18 de abril del 2012, de nuevo coincidiendo con la combinación de números que me fue dada “mágicamente”. Esta vez, la nota expresaba cómo un hombre mató a su esposa y a su hija de dos años de edad, les había disparado.
Y éste es su respectivo link:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=827503
La tercera página ya no fue una sorpresa para mí, estaba fechada el 13 de noviembre del 2012. Otro padre de familia que mató a sus dos hijos, de 9 y 6 años de edad, y luego mató a su esposa y se suicidó.
Por último, su link:
http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/n2769728.htm
¿Qué tenía que ver esto conmigo? ¿Por qué me estaba pasando a mí? ¿Por qué? Porque de hecho…
Estaba a punto de apagar la computadora, cuando ésta empezó a realizar una serie de sonidos tipo 8-bit, en código morse. Iban muy rápido, así que busqué en Google algún traductor de código morse para apoyarme. El mensaje se repetía una y otra vez, iba anotando los números en la página y cuando terminé, reproducí el mensaje en código morse; era el mismo que mi computadora hacía, y decía estos números: 1, 6, 0, 9, 2, 0, 1, 3.
16 de septiembre del 2013, eso era lo que quería decir. ¿Será que algo pasará ese día? No soy Nostradamus, ni cualquier otro profeta, pero esto me tenía muy asustado, no entendía cómo ni por qué, por qué tenía que ser yo el que pasara por esto y no otra persona, yo que nunca había creído en sucesos así…
Quedé realmente espantado. Me sentía tan protegido de lo paranormal, invulnerable, podía andar por ahí libremente sabiendo que nunca nada me pasaría; pero ahora soy parte de aquellos que juran haber tenido una experiencia sobrenatural. Tengo miedo, más de estos eventos podrían seguirme sucediendo. Perdí esa confianza que depositaba en la protección divina de Dios, ahora simplemente estoy solo.
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